|
![]()
![]() ![]() ![]() ![]()
|
Buscaba empleo y caí en la prostitución Nací en Valencia hace 29 años en una familia muy pobre. Éramos seis hermanos con un ambiente muy deprimente. A mi padre apenas le veíamos y cuando iba a casa era en unas condiciones muy desagradables: unas veces borracho, otras sereno, pero siempre tarde y con mal humor y agresividad. Por supuesto no prestaba ninguna atención a sus hijos, y a su mujer lo único que hacía era exigirle en todos los órdenes. Mi madre era una persona débil de carácter y de salud, y por más que quería prestarnos atención, no llegaba a más. Con el corazón digo que cuando lo pienso les disculpo mucho a los dos. Creo que la vida era algo que les venía muy grande: una familia, el sostenimiento de una casa, la educación de los hijos, etc. No les guardo ningún rencor. Recuerdo su muerte, jóvenes aún, hace 10 y 12 años respectivamente, y se me parte el corazón. Aún no he sabido explicarme el sentido de estas vidas.
En cuanto empezamos a tener
un poco uso de razón, mis hermanos y yo tuvimos que apañárnoslas como podíamos.
A mi no me gustaba nada lo que vivía en mi casa y desde siempre pensé que habría
que hacer algo por "redimir" la situación. Lo mejor para eso era trabajar, ganar
dinero y ordenar todo tomando un poco las riendas de la casa. Yo siempre me
esforcé en aprender, pero en el mundo existe mucho egoísmo, hasta el extremo de
que las personas llegamos a ser auténticas alimañas que por el provecho propio
llegamos a devorarnos entre nosotros. Y esto es lo que pasó cuando tenía 13 años. Una tarde, en un parque conocí a un hombre 10 años mayor que yo y que aparentaba ser la persona más correcta de este mundo. Sentados en un banco se interesó por mi, que estaba sola leyendo un libro que había caído en mis manos. Muy sutilmente fue sacándome todos los detalles de mi vida, que yo conté como alivio a mi angustia interior. Aquel día no acabamos, y con la promesa de que estaba dispuesto a ayudarme, quedamos en vernos al día siguiente, y así sucesivamente durante varios días. Cuando esta persona conoció bien el terreno que pisaba, me ofreció un "trabajo". Yo, como te surgió cuando fuimos a su “oficina" para contratarme. Una vez dentro, ya no tuve escapatoria; había caído en la trampa, pues estaba en una "casa de citas", a pesar de que en aquellos años decían que no existían porque estaban prohibidas. Allí se me enseñó, por la fuerza claro, a ser instrumento de placer para los "clientes". Fue muy duro. Días de total angustia, pero no había más alternativa que seguir ya que era presa de una red muy tupida. Es verdad que me daban algún dinero que venía muy bien para casa, pero .... en esta esclavitud se me fueron 12 años, hasta que un día, después de una fenomenal bronca, pude deshacerme de aquel yugo que me tenía atrapada. Pero ese no fue exactamente el momento de mi liberación. Lo mejor de mi vida, adolescencia y juventud, se había ido en una forma de vida tan detestable como deprimente. Por otra parte, aunque esto de prostituirse era una cosa ciertamente repugnante, no sabía hacer otra cosa, ni ganar el dinero que necesitaba de otra forma más fácil. Además empezaba a trabajar libre, por mi cuenta, sin estar a expensas de las "migajas" que me querían dar. Ahora todo era para mí. Ha sido hace algo más de un año cuando he cambiado de vida realmente. Vivía en Madrid y una noche, cuando estaba parada en una esquina, y me sentía bastante deprimida porque estaba en uno de aquellos terribles momentos en los que no le veía sentido a la vida, encontré unas personas completamente distintas. Se interesaron por mí y me alentaron a salir del pozo, pero yo les replicaba que no sabía hacer nada que no fuera el juego sucio y asqueante de "entregarse" al primer hombre que te diera las pesetas que le pedía.. Los amigos de MATER CHRISTI me fueron convenciendo de que sí había posibilidades y que sólo se necesitaba "ser valiente y fuerte de espíritu". Recuerdo mucho estas palabras que me han servido muchas veces para remontar los momentos más duros de este cambio de vida. Aun estoy como fuera de mí. No soy capaz de creerme que haya cambiado mi vida a pesar de los meses que ya han pasado. Ahora me estoy preparando para unas oposiciones; trabajo algunas horas cuidando a una enferma y sigo el programa de rehabilitación y formación deMATER CHRISTI, que en definitiva está siendo la base de mi nueva vida. Solamente quiero añadir una cosa: gracias, muchas gracias a todos los que indirectamente me ayudaron porque formen parte de los bienhechores de MATER CHRISTI. Y que sigan prestando su ayuda por pequeña que sea a todos aquellos marginados que aunque no quieran aceptar su condición de tal, o que en un principio parezca que desprecian la ayuda que se les da, en su interior saben que la necesitan e incluso sueñan y esperan que llegue una mano fuerte que la salve y la sostenga. Vicky
|
||||||