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Cien años de ...  plenitud!

En esta ocasión, el equipo de redacción de “al margen” siente una gran satisfacción al poder dejar constancia en sus páginas de una persona entrañable en la vida de MATER CHRISTI.

Don José María Puig Morell es un bienhechor de nuestra Institución.

Fielmente, viene apoyando la Obra evangelizadora de Mater Christi desde hace más de veinte años, lo cual ya sería razón más que suficiente para rendirle este pequeño homenaje.

Pero el motivo principal es que el pasado 21 de noviembre de 2003 cumplió 100 años.

MATER CHRISTI al enterarse de este gran acontecimiento en la vida de Don José María, le ha pedido que nos dé su testimonio, a lo que con la generosidad que le caracteriza ha accedido gentilmente.

¡Muchas Felicidades, Don José María!

Y bendito y alabado sea Dios por su vida, por todo lo que a lo largo de ella se ha entregado a los demás en una generosidad total.

-     Don José María, ya próximo su 101 cumpleaños, lo primero que queremos es agradecerle haber accedido a dar su TESTIMONIO de vida para “al margen”.

¿Cuál es su primer sentimiento, digamos, centenario?

-     A estas alturas de mi centenario recuerdo el proverbio de Ramón Llull: “Piensa en las condiciones de la Muerte y serás humilde”. Así, normalmente, a su tiempo, inexorable, dejándolo todo, el cuerpo se desvanece y el Alma se presenta al Señor, suplicando la acoja con la máxima benevolencia de su infinita Bondad.

-     Una vida centenaria da mucho de sí. ¿Cómo ha sido, Don José María, su experiencia de Fe a lo largo de tantas décadas y con tantos cambios como ha sufrido nuestra sociedad?

-     Me he mantenido en un constante ambiente católico, practicando la Religión, ya durante mis estudios en el Colegio La Salle Bonanova, y después en el discurrir de mis actividades como Ingeniero Textil en una empresa familiar, financiero, consejero en empresas locales de Electricidad y Ferrocarril.

La Fe Católica también presidió mi matrimonio con una compañera ejemplar. Cumplimos juntos los 60 años, bendiciendo a Dios.

-       Su compromiso cristiano ha sido importante. ¿Qué les dice a los jóvenes cristianos que hoy tienen que dar testimonio de Jesucristo en este mundo de comienzos del siglo XXI?

-     Para los jóvenes cristianos, otro proverbio de Ramón Llull: “Los jóvenes tienen opinión de larga vida”. Pero la vida es corta, y más corta todavía parece a los que la viven intensamente, con fe y entusiasmo, trabajando con el lema “Siempre puede hacerse mejor”.

-     La constancia es una virtud esencial en la vida del hombre. ¿Cómo se puede perseverar en la Fe a lo largo de una vida tan dilatada?

-     Cumpliendo los mandamientos de Dios y teniendo la seguridad de que Él siempre ayuda y nunca falla

-     Don José María, ¿Qué es para usted lo más esencial en la vida espiritual?

-     Lo más esencial para mí en la vida espiritual es cuidar el cuerpo y el espíritu: ejercicio físico y voluntad inquebrantable hacia el bien con ayuda del Altísimo. Así, “con tiempo y paciencia la hoja de la morera se convierte en seda”.

-     Alguna cosa más, Don José María, para concluir.

-     Un comentario final. Recuerden que Jesucristo nombró 12 Apóstoles y les ordenó predicar el Evangelio por todo el Mundo: Con voz clara, potente, entusiasta, avasalladora o animosa. Todos les oían y entendían y se convencían.

Cuidad de hacer lo mismo vosotros cuando, por ejemplo, tengáis que leer en las Misas, proclamar la Palabra de Dios, para que la gente oiga y rece al unísono, evitando el aislamiento y un menor interés por los contenidos esenciales de la Religión.

 

Después de este personal y entrañable encuentro con Don José María Puig, sentimos renovadas fuerzas e ilusiones para continuar nuestra misión evangelizadora.

Nuestro deseo es que también los lectores de “al margen” sientan el vigor ilusionante que nos ha transmitido Don José María, a sus ya casi 101 años.

En su deseo mostrado al final de la entrevista, todos al unísono elevamos al Altísimo nuestra oración de Acción de Gracias por su fecunda vida, y le pedimos que continúe dándole mucha Gloria, durante largo tiempo allá en sus tierras mallorquinas .

Y a María, nuestra Madre y nuestra Guía, le encomendamos de corazón cuide a su hijo, José María Puig, con un especial y maternal cariño.

Muchas gracias, Don José María y hasta siempre

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