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MI LLAMADA

              María Socorro Pino ha querido, desde Valladolid, dar testimonio de su encuentro con MATER CHRISTI y lo que ello supuso de cambio en su vida cristiana. Con mucho gusto y como hacemos siempre desde la redacción de “Al margen”, respetamos su deseo e intimidad expresado en el testimonio que sigue.          

  Conocí a MATER CHRISTIen el año 1996 a través de un periódico, anunciaban unos Ejercicios Espirituales. Me lo pensé, me puse en contacto con ellos y allá me fui. El ambiente me gustó y me metí de lleno en aquellos Ejercicios Espirituales.

            Yo llevaba mis “méritos particulares”: Misa diaria, visita al Santísimo, Rosario. Con esto, no solo me conformaba, sino que me parecía una vida cristiana, espiritual, perfecta.

            Año tras año continué asistiendo a los Ejercicios Espirituales, y seguía pensando que en mi vida espiritual no tenía que corregir nada. ¡Qué necia!

            El Director de los Ejercicios, con su ejemplo y sus enseñanzas, me estaba diciendo que yo era una cristiana comodona, porque Dios me estaba pidiendo un cristianismo comprometido y activo en servicio a Él y a su Iglesia.

            Ya oí su insistente llamada y me decidí a trabajar en la Viña del Señor. No sabía por dónde empezar aunque tenía de modelo a MATER CHRISTI. Ellos van por la vida, como decimos vulgarmente, “a Dios rogando y con el mazo dando”, con el mazo del amor y de la caridad; son testigos de Dios entre la gente porque la gente tiene buen olfato para percibir aquellos que huelen a Cristo.

            Ellos dan sus clases doctrinales desde los ambientes de hojalata, de ladrillo o de cemento. Escuchan y atienden a tantos que siguen a nuestras puertas, en nuestras calles, sin sitio en nuestra sociedad y .con más heridas que remedios.

            Entonces me di cuenta que Cristo no quiere cristianos comodones que, en el mejor de los casos, se pasan las horas calentando los bancos de las Iglesias, sino que quiere apóstoles que vivan su FE, alimentados por la Eucaristía y la oración, y que después de llenarse de su Gracia salgamos al mundo a imitar a MATER CHRISTI. Por supuesto que nunca llegaremos a donde ellos, porque ponen el listón muy alto, pero con la ayuda de Dios y el propio empeño conseguiremos mucho.

            ¡Hay tanto que hacer en el mundo que nos toca vivir…! Pero, seamos valientes, no tengamos miedo de unirnos a Cristo, siempre saldremos ganando porque Él es infinitamente generoso y siempre nos da mucho más de lo que nosotros podamos necesitar y dar a los demás.

            Fijaos en los deportistas. Han estado preparándose durante mucho tiempo, con intensidad y no pocos sacrificios, para ir a las Olimpiadas y con la esperanza puesta en ganar una medalla de Oro, y pocos son los que la han conseguido, en cambio, Dios tiene ORO para todos aquellos que se esfuerzan a trabajar por Él y por su Reino.

             Hemos de demostrar al mundo que aún hay cristianos dispuestos a servir a Cristo y a su Evangelio. Enseñarle que estando unidos a Él, tenemos asegurada la felicidad, porque la felicidad solo existe en donde Cristo es el centro, si está dentro de la persona.

            Y ¿Sabéis cuándo Jesús está dentro de nosotros? En el momento que cada uno quiera, porque solo hay que abrirle el corazón y Él que siempre está dispuesto, nos iluminará con su Luz y con su Gracia, nos dará la fortaleza necesaria para llevar su Reino a todas las personas y a extender y anunciar su Evangelio a todas los pueblos.

            Sepamos contagiar a la juventud, y también a los mayores, ansias de Amor a nuestro Padre Dios, y viendo cómo vivimos nuestra FE, nuestro cristianismo, sigan las mismas sendas que enseña el Evangelio.

            ¿Seremos capaces de conseguirlo? ¡Claro que sí! Igual que yo lo hice siguiendo el ejemplo y testimonio recibidos de MATER CHRISTI, así también la Iglesia nos ofrece muchos otros ejemplos a seguir, comenzando por el propio Señor Jesucristo, e inmediatamente después el ejemplo de la Virgen María, que en MATER CHRISTI tiene esa invocación tan hermosa como es el de Madre y Guía: María, nuestra Madre y nuestra Guía.

            Dispongámonos todos a trabajar por el Reino de Dios porque…

            CRISTO no tiene manos, solo tiene nuestras manos para hacer hoy su trabajo redentor y salvador.

            CRISTO no tiene pies, tiene solo nuestros pies para buscar a los hombres y guiarlos en sus caminos.

            CRISTO no tiene labios, tiene solo nuestros labios y nuestra lengua para hablar a los hombres de hoy de Él y de su Evangelio.

            CRISTO no tiene medios, solo tiene nuestra ayuda para poder conducir y llevar a los hombres hasta Él.

            Los cristianos comprometidos nos convertimos en la única Biblia que el hombre moderno, atrapado por tanta superficialidad, es capaz de leer hoy.

            Somos como el último mensaje de Dios escrito en obras y palabras vivas.

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